Frases de ''Lestat el Vampiro''
"—Ya sé que te sucede —me dijo—. Los odias a todos. Los odias por lo que has tenido que sufrir y ellos ignoran."
"De momento, la muerte está estropeándote la vida, eso es todo. Pero la vida es importante que la muerte. Te darás cuenta muy pronto."
"—¡Cielos!, si pudieras aceptar por un instante —insistí— que hacemos el bien cuando conseguimos que otros olviden sus preocupaciones, cuando les hacemos olvidar por unos instantes que..."
"—Lestat, te quiero —afirmó Nicolas con aire grave—. Te quiero como he querido a pocas personas en mi vida, pero te aseguro que eres un loco con todas esas ideas sobre la bondad."
"—Nicolas —repliqué—, yo puedo vivir sin Dios. Incluso puedo hacerme la idea de que no existe ninguna vida futura."
"—Si existe la bondad —continuó—, yo soy lo opuesto a ella. Soy malo y me creo en ello. Me burlo de la bondad. Y, por si no lo sabías, no toco el violín para que los idiotas que acuden al local de Renaud se lo pasen bien. Toco para mí, para Nicolas."
"Hay en ti una luz casi cegadora. En cambio, en mí sólo hay oscuridad."
"Aquello no era un ser viviente. Era un monstruo. Era un vampiro."
"No tuve ninguna duda, al menos en ese instante, de que aquel ser era un enviado del diablo, que Dios y el diablo existían, de que más allá del vacío que había conocido hacía apenas unas horas se extendía aquel vasto mundo de seres oscuros y terribles amenazas en el cual, de algún modo, había sido engullido."
"—¡En el nombre de Dios, vete! —grité. Era preciso que creyera en Dios en aquel momento. Era preciso. Era él la última esperanza. Me apresuré a santiguarme."
"Ir al encuentro del infierno, si lo hay...Si existe un Príncipe de las Tinieblas..."
"Estoy muerto y soy un vampiro. Y las criaturas morirán para que yo pueda vivir: beberé su sangre para seguir viviendo. Y nunca jamás volveré a ver a Nicolas, ni a mi madre, ni a ninguno de los humanos que he conocido y amado, ni a nadie de mi familia humana. Beberé sangre. Y viviré para siempre. Eso será exactamente lo que sucederá. Y lo que sucederá esta solo empezando: ¡apenas acaba de nacer! Y el parto que lo ha dado a luz ha sido un éxtasis como jamás antes había conocido."
«Bien —me dije— ahora sé, tanto si creo en el infierno como si no, que los vampiros pueden amarse entre ellos, que uno no deja de amar por el hecho de estar dedicado al mal.»
"No puedes vivir alimentándote de seres humanos! Aunque seas un monstruo, llevas dentro una conciencia, una tendencia natural...El Bien y el Mal, lo bueno y lo malo."
«Sí, estás vivo y eso significa que puedes morir. Y todo lo que veo cuando te miro es absolutamente insustancial, es una mescolanza de pequeños movimientos y de colores indefinibles como si carecieras de cuerpo y sólo fueras una acumulación de calor y luz. Tú eres la misma; y yo, ¿qué soy ahora?»
"Me refiero a que yo no era ya Lestat, sino un demonio, un poderoso y voraz vampiro."
"El bien y el mal eran meros conceptos elaborados por el hombre. Y el hombre era mejor, realmente, que aquel Jardín Salvaje."
"—Si sigues tu consciencia, haces lo que quieres."
"¿Qué santos hay ahora, salvo obedientes curas y monjas? Construyen hospitales y orfanatos, pero no invocan a los ángeles para que arrasen al enemigo o domen a la bestia feroz."
"—Lo mismo sucede con el mal, evidentemente. Cambia de forma. ¿Cuántos hombres de esta época creen en la Cruz que tanto asusta a tus seguidores? ¿Crees que los mortales de la superficie hablan entre ellos del cielo y del infierno? ¡Sus conversaciones son sobre filosofía y sobre ciencia! ¿Qué les importa a ellos si los fantasmas rondan un cementerio cuando cae la oscuridad? ¿Qué importa un puñado más de muertes en una retahíla de asesinatos? ¿Qué interés puede tener eso para Dios, para el demonio o para el propio hombre?"
"¿Por qué debería la Muerte acechar siempre en las sombras? ¿Por qué debería la Muerte aguardar al otro lado de la verja? No existe alcoba o salón de baile en los que no pueda entrar. Soy la muerte junto al fuego del hogar, la Muerte de puntillas por el corredor, eso es lo que soy. Háblame de los Dones Oscuros, pues los estoy utilizando. Soy el Caballero de la Muerte vestido con sedas y encajes, llegado para apagar las velas. Soy el cancro en el seno de la rosa."
"—¿Por qué no? Repito que mi lugar está entre los hombres. Es su sangre lo que me hace inmortal.
"—¡Ah, sí, inmortal! Lo eres, pero todavía no has empezado a comprender qué significa eso —comentó—. No es más que una palabra. Estudia el destino de tu creador ¿Por qué se arrojó Magnus a las llamas? Se trata de una verdad ancestral entre nosotros, y tú ni siquiera la has intuido. Vive entre los hombres, y el transcurso de los años te conducirá a la locura. Ver a los demás envejecer y morir, ver el ascenso y la decadencia de los reinos, perder todo lo que uno entiende y aprecia...¿quién puede soportar todo eso? El tiempo te conducirá a una desquiciada desesperación, a una furia sin sentido. ¿No lo entiendes? Tu protección, tu salvación, está entre tu propia raza inmortal, en el comportamiento de siempre, que permanece inmutable."
"—Magnus conocía muchas cosas. Y eso de que la locura es tu enemiga no es cierto, si eres realmente fuerte. El vampiro que abandona su grupo para habitar entre humanos, tiene que hacer frente a un infierno horrible mucho antes de que llegue la locura: ¡poco a poco, inevitablemente, desarrolla un irresistible amor por los seres humanos! ¡Llega a comprenderlo todo por amor!"





